jueves, 19 de marzo de 2026

Días festivos en Alcañices en otros tiempos. I parte

Esto pretende ser un relato recuerdo de las celebraciones que se hacían en, por lo menos, los siglos XIX y XX que, aunque con alguna variación, eran herederas de las costumbres y ritos anteriores. La pretensión es que quede en la memoria las maneras que tenían nuestros antepasados de hacer las cosas. Mucho de eso lo viví y mucho también se lo oí a los que iban a charlar y pasar un ratillo a la taberna que tenía mi familia en la calle de los Labradores. A ellos le debo gran parte de las cosas de las que escribo en estos relatos. Mi agradecimiento.

La relación de los festejos la voy a contar de forma cronológica.

Días festivos en Alcañices en otros tiempos. II parte

Los días uno, dos y tres de julio eran, y son, las dedicados a la Virgen de la Salud. Siendo también el dos muy importante en lo comercial aunque en este sentido hay muchas diferencias, sobre todo en lo referente a productos. Ahora hay mercadillo, antes la oferta era de herramientas agrícolas. Trataré de cómo y que se ofrecía antes.

El día 1 la plaza del convento y alrededores se llenaba de aperos para los trabajos de siega, trilla, acarreo y de todo lo necesario para las faenas agrícolas propias del verano. Los artesanos de Cantalejo traían y ofertaban trillos, yugos, trasgas, biendas, bieldos, horcones, tornaderas de madera y de todo lo necesario para realizar las labores agrícolas veraniegas. 

domingo, 18 de enero de 2026

El Ciclo agrícola en Alcañices

Podría haber titulado este relato “Ciclo agrícola en Aliste” pero, aunque supongo que la manera de realizar y organizar los trabajos sea idéntica, como es Alcañices lo que más conozco, me voy a limitar a relatar como se hacían en la Villa.

La forma de cultivar los cereales era por año y vez, esto es: se hacía barbecho, lo que significaba que a las tierras se las dejaba un año de descanso. Había dos faceras, manera de designar cada uno de los sitios que se sembraban cada año. Una al este: la de Sahú -entre la carretera de Rabanales y la de Zamora- y al oeste la del Teso de las viñas -desde la carretera de San Vitero a la de Tres Marras-. Eso influía en el tiempo en que se acotaban y desacotaban los valles de Sahú y de Palazuelo. O sea, cuando se permitía o no que los ganados podían pastar en ellos.