jueves, 19 de marzo de 2026

Días festivos en Alcañices en otros tiempos. I parte

Esto pretende ser un relato recuerdo de las celebraciones que se hacían en, por lo menos, los siglos XIX y XX que, aunque con alguna variación, eran herederas de las costumbres y ritos anteriores. La pretensión es que quede en la memoria las maneras que tenían nuestros antepasados de hacer las cosas. Mucho de eso lo viví y mucho también se lo oí a los que iban a charlar y pasar un ratillo a la taberna que tenía mi familia en la calle de los Labradores. A ellos le debo gran parte de las cosas de las que escribo en estos relatos. Mi agradecimiento.

La relación de los festejos la voy a contar de forma cronológica.

Enero
La festividad del comienzo del año, Año Nuevo, Circuncisión de Jesús, empezaba a lo grande con el primero de enero, uno de los llamados “días de botillo”. Estos eran el 1 de enero, el Martes de Carnaval y San Roque. El ayuntamiento en corporación, en formación muy solemne -el alcalde con el bastón de mando- asistía a la misa de la parroquia que se celebraba al mediodía. La campana del Reloj se unía, con su clásico dan, dan, dan a las de la iglesia en las tres llamadas, 11:30, 11:45 y 12 horas, que se hacían a los fieles. Posteriormente, en los bajos del ayuntamiento, se realizaba el Voto Concejo y se invitaba a los vecinos a un ágape con escabeche, bacalao y vino.
Antonio y Angelito Cerezal, este día en el Café Central obsequiaban a los clientes con café, copa y faria.
El 6 de enero, Día de los Reyes, después de misa, en la Plaza se realizaba la representación del Auto de los Reyes Magos. El balcón del ayuntamiento hacía de palacio de Herodes y desde allí este personaje, acompañado de su consejero, representaba su papel de malo. Los otros tres reyes hacían su aparición a caballo: uno por la calle de La Herradura, otro por la de San Francisco y otro por Castropete. Interpretaban sus personajes, referían su procedencia y la razón de la venida. Hasta mediados de los años sesenta del pasado siglo los discursos que los distintos personajes declamaban eran bastante más cortos que los actuales. Aquellos procedían de manuscritos que no siempre estuvieron bien guardados y podían ser diferentes de unas representaciones a otras. Los actuales provienen de la recopilación que se hacía en varios pueblos realizada por el antropólogo claretiano carbajalino Francisco Rodríguez Pascual. Siempre fue la representación de este auto sacramental un acontecimiento muy apreciado en la Villa. Ojalá seamos capaces de seguir representando este antiguo auto, acontecimiento único por estas tierras.

El de Reyes era un día especial para los niños, sobre todo para las niñas, aunque no todos tenían la misma suerte. Entonces la Plaza era para las personas y a ella y al cemento, iban a pasear y presumir de los juguetes con los que los Reyes les habían obsequiado. Aquel día era el más importante del año para los pequeños pues, salvo raras excepciones, no había más juguetes en todo el año.

El 17 de enero se celebra la festividad de San Antonio Abad, San Antonio de Egipto, San Antón o San Antonio de los Burros, que por todos esos nombres se conoce al santo que se festeja ese día, muy apreciado por ser el patrón de los animales. La imagen se saca al atrio de la iglesia antes de la misa y se coloca sobre una mesa con suficiente espacio para que los fieles le vayan dejando allí sus ofrendas. Estas suelen consistir en cosas que ellos mismos fabrican: el panadero, una rosca de pan; la confitera, una caja de pastas; el que tenía un palomar, unas palomas; un cordero el pastor, un gallo, chorizos y patas del cerdo ya curadas… en fin, cada uno según su capacidad y voluntad. Al tiempo de depositar las ofrendas, a los pies de la imagen, había algunos que le recitaban versos compuestos por ellos mismos, unos ofreciéndole la dádiva y otros, además, solicitando protección para sus animales. Había “ofrendadores” famosos tanto por la gracia que tenían sus composiciones como por la manera de declamar y de hacer la ofrenda. Cuando estos aparecían en la vuelta del reloj rápidamente se oía la noticia: ya viene fulano…, ya llega mengano… y los asistentes, expectantes, se amontonaban alrededor del santo para oírlos. A continuación se hacia una misa solemne que era amenizada en la parte cantada, siempre en latín, por el señor Santiago, el señor Perico y el señor Manolo el sacristán. El cántico era digno de escuchar con mucho silencio sobre todo en el Gloria y el Credo que lo hacían en un gregoriano merecedor de ser interpretado en la Scala de Milán. ¡Con qué cariño recuerdo a aquella gente!

A continuación se efectuaba la subasta de las ofrendas ¡Qué bien lo hacía el gran Epifanio, a quien relevó Manolo y a este su hijo Antonio!

Febrero, aunque corto es muy festivo. El día dos tenemos ya las Candelas. Esta fiesta no era de relevancia pero sí muy significativa. Se celebra el rito judío de la presentación de Jesús en el templo y la purificación de la Virgen María. Lo que significaba, en la realidad católica, era que la mujer había cumplido la cuarentena después del parto e iba a la iglesia para la purificación. 
En Salamanca se canta una copla que decía: El día de las candelas/el segundo de febreró (sic)/ salió a misa de parida/ María madre del verbó (sic). Porque así se llamaba esta ceremonia: Misa de parida. A la iglesia la mujer llevaba una vela encendida, quizás también una paloma, y se la ofrecía a la Virgen rezando y manifestando que ya estaba purificada. Hoy es difícil creer esos ritos, pero la mujer hasta después de cuarenta días de haber dado a luz no podía salir a la calle y lo más increíble, hasta la iglesia le prohibía la asistencia a misa. ¡O tempora, O mores!

También las Candelas es como una especie de anunciador del tiempo que va a hacer, si va a ser bueno o no. Para eso aquí tenemos el refrán: si la Candelaria plora, el invierno fora

En Estados Unidos también este día lo utilizan para anunciar como va a ser el tiempo en el futuro inmediato, pero para ello tienen la parafernalia con una marmota. Allí lo hacen en muchos sitios aunque el más conocido es el que se hace en Punxsutawney, (vaya nombrecito), Pensilvania, en donde sacan a Phil, que la tienen invernando en una jaula. Si Phil ve su sombra se vuelve a meter en la jaula porque eso significa que van a venir 40 días más de invierno. En cambio, si el cielo está nublado o augura lluvia, no vuelve para la jaula ya que el invierno se acaba. 

Tres días después Santa Águeda, patrona de las mujeres. Nunca aquí lo vi celebrar, a lo mejor no dejaban, en cambio ahora es una fiesta que tiene mucha fuerza. ¡Viva santa Águeda y quienes la festejan!
En este mes también suelen caer -o no- los carnavales ya que están condicionados por la Semana Santa, pues el Domingo de Resurrección ha de coincidir con la primera luna llena de la primavera.
El primer día de Carnestolendas o de Antruejo es el domingo, que se celebraba con desfiles de disfraces y de máscaras. Esto último, y algún otro indicio, me lleva a pensar que en Alcañices se hacían mascaradas como se siguen haciendo en muchos pueblos de Aliste. Los carnavales, que se vienen celebrando desde tiempos inmemoriales, Saturnales romanas, días de permisividad y descontrol, no son fiestas religiosas, son paganas. Las prohibiciones han intentado que desaparezcan, pero estas costumbres están tan arraigadas que surgen de manera espontánea saltándose generaciones.

El lunes pasaba desapercibido, no tenía relevancia, en cambio el martes era el día grande. Desfiles, disfraces, coros, comparsas y grupos de todo tipo que cantaban coplillas irónicas que contaban las cosas que habían pasado durante el año y que a los actores no les hacía mucha gracia que fueran contadas. Poseo alguna copia de eso cánticos, pero no las tengo a mano. 

Una sin malicia que contaban de mi familia y que la tengo en la memoria: “El año ha sido lluvioso y todos sabéis por qué, pues los Barros han llegado hasta casa de Isabel.” (El tal Barros era mi bisabuelo Juan, e Isabel, mi bisabuela, que se habían casado hacía poco). 

Había bailes y comilonas en la plaza e incluso en círculos y casinos privados. En fin, que se desquitaban a priori de los cuarenta días de abstinencia que venían. Carnestolendas, más o menos, significa que se prohibía comer carne y caldo de carne durante la cuaresma. Bueno, si comprabas la “bula” no tenías ese castigo, aunque había mucha gente, por desgracia, que estaba en cuaresma todo el año.

El Miércoles de Ceniza se acababan los carnavales y comenzaba la cuaresma. Ese día todos, o casi, iban a misa a recibir la ceniza. El sacerdote con ella les hacía una cruz en la cabeza diciendo la animosa frase: Pulvis eris et in pulverum reverteris. Esa noche se quemaba la sardina como anuncio de que a partir de entonces solo era lícito comer pescado. Paquito Aguiar hacia una gran sardina con un esqueleto de hierros recubiertos con tela que se quemaba en la plaza y los asistentes comían, bailaban y cantaban alrededor, llorando con gran pena.

El domingo siguiente al Miércoles de Ceniza es el de Piñata. Aquí también, ha tiempo, debió de celebrarse, según oí contar se hacían meriendas y bailes, nunca vi celebraciones ¡como para permitir entonces los curas festejos en cuaresma!


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