martes, 6 de diciembre de 2022

Encuentro

* Dedicado especialmente a todos los que todavía recuerdan los repiques (conciertos) que nos regalaba el Sr. Manolo “el Chivo” 

La UNESCO declara el repique de campanas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Aquel fue un día raro. Gentes provenientes de todo España, incluso del extranjero, todos hijos de la Villa, se reencontraban en la plaza, pero extrañamente ninguno sabia cual era la razón que allí los había traído. Algunos no habían vuelto al pueblo desde pequeños. Eran hijos de funcionarios que se fueron allá donde los destinos de sus padres los habían llevado. Pero los más eran nativos, descendientes de padres y abuelos aborígenes, o sea, alcañiceños lígrimos que habían emigrado en busca de una vida mejor. 

miércoles, 27 de abril de 2022

El Tratado de Alcañices

El próximo 12 de septiembre se cumplen setecientos veinticinco  años de la firma del acuerdo  que ha pasado a la historia como la Concordia o Tratado de Alcañices. Dicho acontecimiento se formalizó en la fortificada villa de Alcañiças en 1297, negociado por la alta nobleza y firmado por los reyes de Castilla Fernando IV (por el que ejercía como regente su madre María de  Molina, ya que Fernando tenía solamente 12 años) y  de Portugal Dinis I.  En ese acto pactaron, entre otras cosas: la ratificación de compromisos matrimoniales, la defensa y protección de sus reinos frente a terceros, cesión de tropas por parte de D. Dinis e intercambio de territorios, varios de los cuales ya pertenecían de facto al otro; lo que conllevó   la delimitación territorial, el establecimiento de la frontera, entre uno y otro reino. Circunstancia  que, con escasas variantes, sigue vigente en la actualidad. 


 Ambos monarcas vinieron acompañados   por la nobleza y la alta curia de sus respectivos reinos. Probablemente en ese tiempo la villa fue una de las localidades de Castilla que  más gente albergaba. La presencia del rey  hizo  que Alcañiças fuera  durante esos días, todo un mes,   como la capital del reino. Al ser la corte itinerante, donde estaba el monarca estaba la capitalidad. Los Templarios, con el maestre de Castilla Rodrigo Yáñez a la cabeza, orden a la que en varias ocasiones distintos reyes habían concedido y confirmado el señorío de Alcañices, ejercieron de  anfitriones.

domingo, 3 de abril de 2022

UN DÍA CUALQUIERA DE MEDIADOS DEL SIGLO XX EN LA PLAZA MAYOR DE ALCAÑICES

Vista de la Plaza Mayor de Alcañices en la década de los 80 del pasado siglo. 

       


    No  ha amanecido y ya los hermanos Román Losada -Manolo, Paco y Antolín- suben la cuesta de La Herradura y cruzan la plaza camino del horno para  comenzar los trabajos de la elaboración del pan. Hay que hacer las tortas pronto y atender a los clientes madrugadores. Es posible que sea una de las últimas veces que Manolo, el mayor de los hermanos, haga este recorrido, ya que en unos días va a casarse con una chica de San Vitero y tiene previsto establecerse allí para poner una panadería. 


    El siguiente en aparecer, aunque en dirección contraria, sube por Castropete hacia la calle del Hospital, es Manuel Noro “Vila”. Es uno de los dos churreros que hay en el pueblo. Tiene la churrería en el bajo de la casa de la viuda de Monforte, la “Roja”, (apodo que le viene   del color de su pelo, no por ideología), y quiere tener los churros para cuando llegue el  coche de línea en el que vienen clientes. Algunos  son habituales: Rafael el del Bostal, Damián, de Rábano, con sus piedras de variscita en el bolsillo y también algunos de Nuez. Van a Zamora a médicos, negocios y/o a consultas con abogados. Inocencio, el conductor, y Manolo “el del Correo”, el cobrador, también pasan todos los días por la churrería a tomar un café con leche, unos churritos y, si cuadra, una copichuela de aguardiente que en el autobús no hay calefacción. Al autobús sube "Felismina", va a ver a Manolo Augusto “el de la Elisa”, su marido, que unos días antes lo pillaron con el fardo y lo llevaron para Zamora.

lunes, 10 de mayo de 2021

CALLE DE LA FUENTE, ÚLTIMO PASEO

Calle de La Fuente (FOTOGRAFÍAS DE JOSÉ RAMOS VAQUERO)

Para mí, y creo que para la mayoría, esta calle empieza donde termina la plaza del Reloj y lleva este nombre la que continua hasta la fuente y la que se abre bordeando la muralla.  Hasta no hace mucho, supongo que ya no, la que va hasta la fuente se llamaba  José Antonio.

Después del comercio de la Chata hay una vivienda que pertenecía a Francisco España. Este señor se había marchado de Alcañices hacía tiempo y dejo en el pueblo,  en casa de Tomás España, a su hija  Manolita. Cuando volvió era prácticamente un desconocido. Manolita estaba casada con Gamaliel Sánchez y el matrimonio vivió en esta casa.

En la siguiente, que estaba construida sobre cimientos de durísima  peña, vivía la familia de Manuel Míguez “el Zorrico”. Recuerdan  aquello de: mi madre es mi tía y mi tía es mi madre. Era una familia grande, varios hijos y varias hijas. Las hijas eran, siguen siendo,  guapas, una de ellas, Julia, continua  en la Villa y alguna de las hermanas suelen venir en el verano, sobre todo en las fiestas de San Roque. 

domingo, 2 de mayo de 2021

PLAZA DEL RELOJ Y LA OBLIGA

Subiendo a Dentro la Villa desde la plaza, se abre esta plazuela. En la acera de la derecha  tiene la entrada  la vivienda de la familia de José Calvo y Josefa Leal. A la farmacia se accede por la plaza. La casa  llega hasta la calleja del Reloj a la que dan las traseras de las de la plaza. En esta calleja solo existe una  vivienda que pertenece a Alberto Pérez. En la esquina está la Torre, cubo de la muralla, que da nombre al recinto. Voy  a reproducir lo que escribí en 1984 en las tesina para obtener la diplomatura  de Graduado Social que titulé Historia y Socio–Economía de Alcañices. “El reloj está instalado en un cubo de la muralla. Es un torreón semicilíndrico de mampostería y piedra de sillería rematado por un tejado de pizarra sobre el que está instalada una forja de hierro que sostiene la campana dominando todo el pueblo.


En contraposición a lo que dice su leyenda:

                      Si pasas por Alcañices,

No preguntes que hora es

Porque el reloj de la Villa

Da la una y son las tres.



lunes, 19 de abril de 2021

LA ATALAYA

Bajando por Castropete, justo antes de llegar al Mesón, tomamos la salida a la derecha. En  la  primera construcción, un corral  deshabitado, que pertenece a Mercedes Santiago Campos,  donde convivió  con los aperos de labranza Isidro  Santiago Gago, solterón empedernido.

La siguiente casa pertenecía  a  Antilo Bermúdez y a Virginia, su mujer. Antilo era  albañil y trabajaba por  los pueblos de Aliste. No llegué a conocerlo pero fue un personaje de quién oí contar muchas anécdotas. Tenía dos hijas y deseaba tener un hijo, y aunque hacia todo lo posible, no venía. El día que su mujer le dijo que estaba embarazada salió muy contento a contárselo a Baldomero, compañero de trabajo y amigo del alma, a quien, dándole un abrazo le dijo: hermanico ya engendré. Y nació Joselito, que fue en Madrid empresario en la construcción, con quien tomé algún vinito en la capital.  Entre las canciones del repertorio de Antilo estaba esta:: Al obrero a los diez años luego lo enseñan a trabajar, en cambio al rico lo miman para que pueda desarrollar. Y luego llegan las quintas el rico pone el dinero y al pobre le toca cargar siempre con  el mochuelo.  Tenía fama de ser de izquierdas y, por hacerle una gracia, cuando el 19 de julio del 36 vino al pueblo una escuadra de falangistas, le mandaron a uno para que se aposentara en su casa. Una   mañana le pidió para lavarse jabón de olor y Antilo, que ya estaba muy quemado con él, casi lo tira por el balcón. Su familia, muy asustada, le decía: padre no lo mate, no lo mate. No pasó nada, el falangista era amigo de los que lo enviaron a vivir a la casa y estaba avisado de cómo era Antilo. Aunque aquellos no eran tiempos para esas jugarretas.

miércoles, 7 de abril de 2021

LA CALLE CASTROPETE

Calle Catropete (FOTO de José Ramos Vaquero)


Vamos hoy a dar una vuelta por esta calle, antaño muy populosa, que daba paso al barrio de la Atalaya. En lo que yo conozco se llamó: Carretera de Zamora, Castropete, Calvo Sotelo, otra vez Castropete y ahora Avenida de Castilla y León. Parece la calle de una ciudad que en cada elección haya cambiado de partido político. A mí la denominación que más me gusta es Castropete, aunque no encuentro justificación al nombre, y la he buscado. ¿Pudiera ser una referencia a algún castro que estuviera ubicado en el alto de la Atalaya? En el término de Alcañices hay un sitio que se denomina Alto del Castro (el palomar de Porrón) al que precisamente se llega por otro pago que se llama la Calzada. Alcañices necesita urgentemente un estudio histórico y arqueológico. Los indicios arqueológicos abundan y la historia está escrita, solo hay que investigar. ¿Qué tal una dotación económica para hacerlo?