martes, 16 de febrero de 2021

El Cuesto, Los Pájaros y La Bomba

Vista de El Cuesto desde el comienzo de la calle de San Andrés



Empezamos hoy de paseo por la plaza del Cuesto, sitio en el que nos iniciábamos en los juegos de calle -los juegos siempre eran en la calle- los niños de Labradores y de las calles que recorreremos hoy. 


Como el espacio no estaba cementado, jugábamos a los juegos en los que la tierra era imprescindible para ello. Por ejemplo: las Islas, pequeños círculos entrelazados, con variadas dificultades (piedras, peña, etc.) en los que se iba clavando un pincho de hierro intentando no errar hasta llegar a la última. Si el clavo no quedaba hincado, vuelta a empezar. El Círculo, que consistía en una circunferencia trazada en el suelo, que se dividía en dos semicírculos, uno para cada jugador. Desde  tu parte clavabas tu pincho en la del adversario y con el pincho trazabas una raya, siempre sin mover los pies ni levantar el clavo, y esa parte marcada pasaba a ser tuya. Así, hasta que toda la superficie del círculo pertenecía a uno de los contendientes. El Quirio, trozo de madera dura como de 12 ó 14 centímetros, con punta en los extremos, al que desde un círculo, a golpe de una paleta de madera se alejaba lo máximo posible, ya que el  adversario pretendía introducir en el círculo tirando desde el sitio donde había caído. Si lo lograba, pasaba a posicionarse dentro y el de dentro se iba fuera. Al que defendía el círculo para que el quirio no entrara, no se le permitía utilizar el cuerpo, solo la paleta. En ese espacio pasábamos el tiempo con todos los juegos, socializantes como diríamos ahora, que no detallo, pues harían muy largo este relato. Así que, a caminar.


miércoles, 27 de enero de 2021

De vuelta por la calle de La Herradura

Vista actual de la calle de La Herradura desde la esquina del ayuntamiento.

Como  hemos descansado desde el anterior  paseo por esta calle, bajamos la cuesta para iniciarlo donde lo dejamos el otro día, así que iniciamos la subida hacia la plaza.

En la margen izquierda del río (como estamos en España no se llama Angueira) empieza el Prado del Marqués, que acababa bastante más arriba de donde lo hace, pues han construido sus casas Narciso Baladrón y María, y la de Pedro y Sagrario. El prado se lo compró Crispín al Marqués y se lo vendió a María y Narciso, aunque antes se había segregado la parte donde se edificó la casa de Pedro y Sagrario. Esta casa la construyó Francisco González Gil, guarda forestal, en el terreno que, según tengo entendido, le cedió el actual marqués Juan M. Osorio, en agradecimiento por algún servicio que Gil le había prestado.

María y Narciso hicieron la casa que ocupan en la actualidad y están en posesión del prado. Antes  del ensanchamiento de la carretera y de la remodelación de los puentes, al empezar la curva había un huerto que, como era de Obras Públicas, lo cultivaba el Sr. Martín Gago, capataz de los camineros de la zona.

    Cuando este espacio era solo prado, lo tenía en arrendamiento el Sr. Julián “Julianico” y para allí llevaba las vacas a pastar. Acompañando a las vacas había un carnero, con cuernos grandes y retorcidos, que testaba en cuanto se le citaba. Ni que decir tiene que para los chavales aquello era un reto divertido. Cuantas veces Julianico o la Srª Elvira nos corrían vara  en mano. 


domingo, 17 de enero de 2021

Calle de la Herradura

Continuamos  los paseos por las calles de la Villa, protegidos con la mascarilla y guardando las distancias. Hoy lo hacemos por la calle de Braganza o Cuesta de la Herradura que por estos dos nombres se la conoce. En este paseo me acompaña Ángel Cerezal, nacido y criado en ella, por lo que tiene un conocimiento de las cosas, la gente y aquí  acontecido  desde los años cincuenta  del S. XX. Como yo, creció en un bar, circunstancia que le permitió conocer, relacionarse,  tratar a gente y  oír hablar de sucesos y personas que algunos desconocen totalmente.


En la acera de los números pares -por la que empezamos el recorrido- los edificios, desde la plaza hasta la primera calleja, no tienen nada que ver con los que había en la época de la que este paseo trata. Todos están reedificados y no siempre para bien.


Echamos a andar por la cuesta abajo, y como el primer edificio  lo incluí en el paseo por la calle del Hospital, nada más añadiré a lo que dije de él cuando hice el paseo por allí; aunque tenía el acceso principal por esta calle por una hermosa puerta de postigo a un portal  que daba al taller de la zapatería, negocio de la familia, al que daba un balconcillo en el bajo.

lunes, 4 de enero de 2021

Dentro la villa

Tiene este nombre porque fue el recinto amurallado donde nació la localidad medieval en la que se transformó el castro original que albergó a los zoelas más meridionales, primeros pobladores históricos que hubo en la villa, que se asentaron en el lugar que antes habitaron pueblos prehistóricos. Durante la edad moderna este recinto se quedó pequeño y la población se extendió por lo que entonces denominaban el arrabal: Plaza, Herradura, san Francisco, Castropete, Hospital, Labradores, etc. hasta conformar el Alcañices que hoy existe. 

Alcañiças, que así se llamó durante mucho tiempo la villa, fue visitado por reyes. P. e. Alfonso IX acompañado de su hijo Fernando, quien sería conocido como el Santo, en Agosto de MCCXII. Y aquí, durante todo el mes de setiembre de MCCXCVII, residieron: Fernando IV rey de Castilla, su madre Doña María de Molina, reina regente, y los reyes de Portugal Don Dinis y su esposa Isabel de Aragón con toda la nobleza portuguesa y castellana, así como todos los obispos de ambos reinos. Esta reunión acordó el tratado de fronteras entre ambos países conocido como Tratado de Alcañices. Mucha gente y de alta alcurnia, lo que demuestra que Alcañices era una población importante y con capacidad de hospedaje para que aquí se pudiera albergar tantos y durante tanto tiempo. 

miércoles, 13 de mayo de 2020

Por la Calle de San Francisco, con Jesús Barros. (Final del recorrido)

Calle de San Francisco con el cubo del reloj al fondo durante los años 20 del pasado siglo. 


Si hay algo que justifique este relato es precisamente que recuerda lo sucedido entre las fotos que lo acompañan. Una corresponde a los años 20 del pasado siglo y otra a la realidad. La primera es esperanzadora, transmite sensación  de que se avanza,  la segunda muestra el estado en que se encuentra actualmente esta calle. Ojalá signifique que para levantar primero hay que caer. Soy pesimista.

En el número dos de la calle estaba la casa de Luis España. Tenía la fachada de granito y una reja de forja salvaguardando la ventana. A esa ventana   subíamos para protegernos de las vacas, cuando los encierros en san Roque se hacían por esta calle. Debía de ser muy fuerte y estar muy bien sujeta a la pared, aguantaba a muchos. En los primeros años de la década de los cincuenta dieron la orden de encalar las fachadas. ¡Blanquearon hasta la del convento! Luis España se plantó, dijo no, y la casa siguió luciendo sus piedras. Se decía que Luis, abogado aún que no ejercía, era “raro”, desconfiado, de difícil trato y tacaño. Cuando la comisión para fiestas que menciono en el otro lado de la calle, unos cuantos fuimos a pedirle colaboración económica. Llamamos, abrió la puerta y  mandó que pasáramos al despacho que tenía a la izquierda del portal. Sentados, nos echó una filípica anti taurina y cuando, con la cabeza baja, nos levantamos para salir, dijo: - Esperad. Abrió la caja y puso en nuestras manos un billete de mil pesetas. Todos salimos con los ojos a cuadros.

sábado, 2 de mayo de 2020

Por la calle de San Francisco

Comienzo de la Calle de San Francisco desde la Plaza Mayor. (FOTOGRAFÍA: Daniel Ferreira)



San Francisco supongo que es el nombre que lleva la calle desde la construcción de la iglesia y del convento de franciscanos que a mediados del S. XVI Francisco Enríquez de Almansa erigió en su honor. Yo tengo la teoría de que la hizo para salvar a su hija Ana que, acusada de hereje, no sufrió condena en el auto de Fe de Valladolid (Ver el Hereje de Miguel Delibes). 

La calle dejó de llamarse así en la época de Franco y pasó a ser General Mola, aunque solo en la teoría. Los de Alcañices siempre la llamamos San Francisco. El cambio del nombre de las calles siempre ha pasado afortunadamente desapercibido, para la gente carecía de importancia. No somos mirados en eso, bueno, ni en nada. A la circunvalación me remito.

lunes, 27 de abril de 2020

Vamos a la Plaza



Vista panorámica de la Plaza Mayor de Alcañices. (FOTOGRAFÍA: Daniel Ferreira)
Aunque no está muy centrado, el edificio del ayuntamiento preside la Plaza. En Alcañices hay más plazas pero esta es la Plaza por antonomasia En tiempos anteriores desde sus  balcones se leían los bandos, se declamaban las proclamas y daban los partes de la guerra. El edificio actual es posterior a 1975 y, es mi opinión, no mejoró ni en estética  y creo que ni  en  disponibilidad para la prestación de servicios al público y eso que fue ampliado con la comisaría de policía y la casa de Tomás España. El antiguo tenía unos arcos de piedra de granito, en el soporte del primer arco pusieron la primera fuente de grifo del agua de Cubillas, que felizmente, y gracias a Tomás Domínguez Parra, “Chepita”, siguen en el pueblo adornando el patio de las escuelas. De cómo y cuándo el edificio fue derruido, existe un vídeo realizado por Jimmy, el marido de Sara. Por las mejillas de algunos que lo vieron rodaron las lágrimas.